jueves, 25 de diciembre de 2008

Al cruzar el límite


"Ni la sociedad, ni el hombre, ni ninguna otra cosa deben sobrepasar para ser buenos los límites establecidos por la naturaleza." Hipócrates


Por si no se habían enterado hoy es el día de Navidad. Después de la tormenta, siempre llega la calma. Apetece escribir. La entrada, sin embargo, será más corta de lo acostumbrado.

Hoy quiero hablar de un economista que con su trabajo ha ampliado las perspectivas del análisis económico tradicional. Y las ha ensanchado en la medida en que ha mostrado que la economía aislada del todo al que pertenece es necesariamente miope. Este autor es considerado el padre de la Bioeconomía o Economía Ecológica. Me estoy refiriendo al rumano Nicholas Georgescu-Roegen. La tesis fundamental de la bioeconomía afirma que el sistema económico para ser comprendido certeramente debe situarse en un sistema más amplio, la biosfera. Los procesos que tienen lugar en su seno se encuentran gobernados por leyes físicas y biológicas que condicionan y limitan el funcionamiento de los diferentes subsistemas, entre los que, como he apuntado, se encuentra el económico.

La relación sociedad-biosfera es complicada y se precisa de una reducción de los niveles actuales de consumo para armonizarla. Georgescu-Roegen reconoce la imposibilidad de una renuncia absoluta al confort de la sociedad industrial, pero propone varias medidas que pueden ayudar a la consecución de ciertio equilibrio: conservación energética y material, parsimonia de actitud y consumo, y rechazo de la extravagancia de objetos y costumbres innecesarios.

En última instancia, se trata de incidir en la idea de que el sistema global presenta unos límites. Georgescu- Roengen intenta ligar la economía con la física y, más en particular, con la termodinámica. La segunda ley de la termodinámica introduce el concepto de entropía y establece, grosso modo, que la energía útil acaba disipándose, lo que, en términos económicos es interpretado por el autor como la idea de que el crecimiento económico tiene un límite.

Interesante idea. Seguiré abundando en ella. Hoy no parece el día propicio para hablar de límites al consumo. O tal vez sí. Precisamente porque casi todos hemos de entonar el mea culpa. Yo confieso.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Feliz Navidad Begoña,
He leido esta entrada y no tengo nada que comentar, simplemente he aprendido una cosa más perteneciente a la economía, jeje. Te escribo esto para que veas que aunque sea navidad, sigo leyendo tu blog.
ELSA

Begoña dijo...

Feliz Navidad, Elsa:
Me alegra saber que estás ahí a pesar de(o gracias a)las vacacione. Anímate a comentar algún tema. Seguro que lo haces muy bien.
Un saludo:
Begoña