Economía para principiantes
"Un primer curso de economía no permite dominar todos sus intrincados y esotéricos temas, pero puedo decirle basándome en la experiencia de estudiantes de todo el mundo que el mejor curso de economía es el de introducción. Una vez que haya entrado este nuevo y extraño jardín de ideas, el mundo nunca será igual. Y cuando dentro de unos años recuerde la experiencia, incluso lo que no entendía mucho entonces habrá madurado claramente." Paul Samuelson
sábado 10 de marzo de 2012
El objetivo
domingo 4 de marzo de 2012
Amores informales
miércoles 29 de febrero de 2012
Un mundo feliz
quiero que me relates
tu último optimismo
yo te ofrezco mi última
confianza
aunque sea un trueque
mínimo
debemos cotejarnos
estás sola
estoy solo
por algo somos prójimos
la soledad también
puede ser
una llama.
Cuando comencé mi andadura en el mundo de la educación, tuve que hacerme cargo de la docencia de la asignatura Ética de 4º ESO. Con la ingenuidad que proporcionaba la flamante y recién adquirida licenciatura en Filosofía, me propuse que mis alumnos leyeran esa obra perteneciente al subgénero de literatura de utopías llamada Un mundo feliz. Mi principiante y ambiciosa intención fue que mis alumnos reflexionaran sobre la deriva deshumanizadora a la que parecía (y parece, ay) abocado nuestro mundo. He de reconocer que siento debilidad por su autor y que La Isla, leída recientemente, me parece que debería ser de obligada, que no impuesta, lectura.
Tal vez convenga, sin embargo, comenzar definiendo qué se entiende por trueque. Según el DRAE es "el intercambio de bienes y servicios, sin mediar la intervención del dinero". Mis alumnos de 1º de Bachillerato han estudiado que esa forma de intercambio presenta dos problemas que lo convierten en un método ineficiente. Por un lado, para que sea posible el trueque tiene que existir lo que se ha dado en llamar "confluencia de necesidades"; si yo necesito un corte de pelo y soy zapatero, deberé encontrar a un peluquero que desee zapatos, búsqueda que supondrá costes de información. Una vez encontrado el peluquero sin zapatos deberemos acordar la tasa de intercambio, esto es, a cuántos cortes de pelo equivalen esos zapatos, lo que requiere un proceso de negociación con sus correspondientes costes. La moraleja que los manuales de economía extraen es que una economía monetaria supone básicamente un ahorro de todos estos costes. Un mundo más eficiente y tal vez más feliz o, al menos, con más tiempo disponible para buscar la felicidad.
domingo 26 de febrero de 2012
Un tranvía llamado deseo
"Juegas tú... ¿o juegan contigo?" Slogan ideado por Isaías Cruz, recordado y brillante ex-alumno, y ganador del concurso escolar organizado por la Asociación de Ludópatas Aralar
Tempus fugit, reza el tópico virgiliano. Varias entradas atrás, incluso varios años atrás, ay, hablaba en un post del supuesto de la racionalidad del consumidor. Entre las primeras lecciones de economía que reciben los principiantes de 1º de Bachillerato está la idea de que la teoría económica estándar, si es que existe tal entidad, se basa en la premisa de que el consumidor es racional. Tal presupuesto ha sido objeto de reiterados debates. El penúltimo, de la mano de Dan Ariely, con Predictably Irrational, traducido al español bajo el sugerente título de las "trampas del deseo". El autor, economista en el MIT, llega a afirmar que "una vida con menos normas de mercado y más normas sociales sería más satisfactoria, creativa, plena y divertida".
Este libro resulta ser, además, un buen ejemplo de mestizaje disciplinar; su objeto de estudio caería en lo que se ha dado en llamar behavioral economics, esto es, economía del comportamiento, que viene a ser el estudio, mediante experimentos, de lo que la gente de hecho hace cuando compra, vende, cambia de trabajo desea o toma otras decisiones en su vida cotidiana.
Para abrir el apetito lector, les invito a ver el programa que Eduard Punset dedicó a Ariely. De nuevo, el interrogante de mi ex-alumno: ¿juegas tú?.... o ¿juegan contigo?
miércoles 22 de febrero de 2012
Pi: fe en el caos.

Tal vez fuera Platón uno de los primeros en relacionar las ideas de Bien, Verdad y Belleza. Es reconfortante comprobar que 25 siglos después, los seres humanos sigamos indagando en los mismos interrogantes. Daren Aronofsky, famoso director, conocido por otro cisne negro, plantea en Pi: fe en el caos . El personaje principal de la película, Max Cohen afirma: "reitero mis sospechas. 1. Las matemáticas son el lenguaje de la naturaleza. 2. Todo lo que nos rodea se puede representar y entender mediante números. 3. Si se hace un gráfico con los números de un sistema se forman modelos. Estos modelos están por todas partes de la naturaleza."
Max considera que cualquier sistema complejo está constituido por un mismo patrón numérico universal y trata de descubrirlo a partir de algo tan esencialmente azaroso como las fluctuaciones de la bolsa de valores. El conocimiento del ansiado patrón le permitiría conocer los arcanos más intrincados del universo: desde el porqué de la caída de una hoja hasta la propia existencia humana.
No es de extrañar por tanto que al leer este artículo, me viniera a las mientes el argumento de la película Pi. ¿La belleza de la destrucción?
lunes 20 de febrero de 2012
La conjura de los necios
lunes 13 de febrero de 2012
Robinson Crusoe
Todo buen análisis ha de partir de la comprensión de los conceptos que constituyen su objeto. Así, según la RAE, se entiende por 'eficiencia' la "capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado"; y por 'eficacia' la "capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera'. Parece evidente que ambos principios han de regir el quehacer económico, aunque el primer concepto ponga el acento en los medios y el segundo en los fines. Llegados a este punto, y admitiendo que tanto eficiencia como eficacia resultan vitales para la supervivencia de una empresa, cabría, sin embargo, plantearse cuál debe ser prioritaria.
Se atribuye erróneamente a Nicolás Maquiavelo la lapidaria y habitualmente malinterpretada frase de que "el fin justifica los medios". Inciso: siempre me ha parecido interesante rastrear el origen de estas falsas atribuciones de paternidad a determinadas sentencias. Tal vez lo haga con mis alumnos de Literatura Universal. Esta afirmación, que podría colegirse tras una lectura de El príncipe, podría ser asumida -con matices- por Peter Drucker, nuestro gigante de hoy, a la hora de abordar la cuestión de la eficiencia y la eficacia. "Efficiency is doing things right; effectiveness is doing the right things" afirma Drucker.