domingo, 1 de noviembre de 2009

Con él llegó el escándalo

"Cuando ya no puedes hacer las cosas más baratas ni mejores que los demás, entra la innovación" (X. Sala-i-Martin)



En ocasiones y si no se practican con regularidad resultan saludables los ejercicios de ombliguismo foral. Y lo dice alguien aficando en Navarra, tierra en la que tal práctica constituye una suerte de deporte colectivo. Esta semana, Pamplona se ha convertido en capital del empresariado, por obra y gracia del VI Congreso de Directivos organizado por la CEDE. Empresarios, profesores universitarios, políticos e incluso un príncipe han participado en estos encuentros que bajo el lema Liderando en positivo han conseguido que la ilustre ciudad de Pamplona, despierte de su otoñal siesta.



Mis compromisos laborales con mis clientes, a saber, alumnos de 1º y 2º de Bachillerato de economía, me han impedido estar presente en este encuentro. No sufro por ello: estoy resignada a mi suerte. Sin embargo, y tras leer esta noticia, puedo asegurar que hubiera incluso fingido una gripe A o un catarro estacional para estar presente en la conferencia de Xavier Sala-i-Martin. Al menos para criticarlo con conocimiento de causa.

Su curriculum pertenece al género de los que concitan mi más innoble envidia. Economista y doctorado (no en filosofía como se señala en algún medio, el título que se obtiene tras presentar la tesis doctoral es Doctor Philosophiae independientemente de la facultad) por la Universidad de Harvard, al igual que mi estudiado W. van Orman Quine -herida doctoral cerrada en falso-, ha ejercido de profesor en la propia Harvard y en Yale, otro santuario académico. En la actualidad es catedrático de la Universidad de Columbia, además de trabajar como consultor para el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y, en sus ratos libres, ser vocal de la junta directiva del Fútbol Club Barcelona. Pero, si me permiten la frivolidad, lo que lo ha ganado definitivamente para mi causa es su atrezzo-enfant-terrible-sin-complejos ante un auditorio mayoritariamente grisoscurocasinegro. Así las cosas, su americana rosa chicle presagiaba que lo que su intervención iba a ser, cuando menos colorista, aunque no precisamente en tonos rojizos.



"¿Qué puede aprender España de EEUU en materia de competitividad?" era la sugestiva y algo tendenciosa pregunta que daba título a su conferencia. La respuesta del conferenciante no brilló por su originalidad: el secreto está en la innovación. Tentadora senda la de los hipotéticos significados colectivos: la cuestión reside en qué se quiere decir cuando se utiliza el término "innovación". Zara y Nespresso parecen erigirse en referentes válidos para una certera clarificación del concepto. Indagando entre los incontables recortes de prensa he encontrado estos fragmentos que no puedo evitar transcribir, perlas entresacadas de una conferencia pronunciada en la fundación del Pino.

"No se ha hecho un buen diagnóstico. El problema de la economía española es de oferta, de productividad y competitividad. Los trabajadores se van a la calle porque el salario que cobran es más alto que lo que aportan a la empresa. Por otro lado, España posee uno de los déficit por cuenta corriente más grandes del mundo [10% del PIB] porque demanda más de lo que produce. La única manera de corregir estos desequilibrios pasa por, o bien reducir el consumo, rebajando el PIB un 10%; o bien, subir la productividad un 10%. Si no se hace esto último, sólo queda más crisis. La productividad tenía que haber comenzado a subir hace año y medio. Pero se hizo un diagnóstico equivocado. Ninguna de las medidas del Gobierno es de oferta.

España ya no puede competir en precio ni en calidad, así que necesita innovar. Pero la innovación no es I+D. Hay que dejar esa obsesión enfermiza y no pensar en hacer Silicon Valley II. Para mí, dos de las mejores ideas han venido del sector del café: Nespresso y Starbucks. Y otra gran idea ha sido la de Zara, en el sector textil. ¿Quién lo iba a decir cuando todo el mundo se dedicaba a buscar móviles de quinta generación? Y la innovación estaba en el café. El Gobierno español tiene que entender que la innovación es una cosa que puede suceder en todos los sectores. Que hay que reformar la educación y ayudar a crear empresas. Y sobre todo ayudar a implementar las ideas simplificando la regulación. Los empresarios españoles cuando se les pide una medida que aumente su competitividad dicen: “Quíteme de encima al alcalde”."

A mayor gloria de George Clooney y Amancio Ortega, aunque éste no sea su sastre de cabecera, ni áquel su referencia en cuanto a elegancia. Hay quien no le ve la gracia. ¿Y ustedes?

3 comentarios:

Oscar dijo...

Buenas tardes Begoña,

Leída la entrada " Con él llegó el escándalo", cuando habla del despido de los españoles y de que se van a la calle porque reciben más de la empresa que los beneficios que rteportan a esta me pregunto si puede estar relecionado además de con la falta de innvovacón con una frase que, medio en broma mesdio enserio, has repetido en clase en varias ocasiones: uno trabajando y diez mirando.
Ciertamente las empresas que se citan en la entrada han obtenido un gran éxito. Por ejemplo el creador del grupo inditex ha llegado a ser el décimo hombre más rico del mundo teniendo un patrimonio de más de 14.000 millones de euros. Viendo los resultados ciertamente se debería aprender algo de los sistemas de estas empresas.

Un saludo
Oscar Sádaba

Anónimo dijo...

Buenas noches Begoña,

Leyendo tu artículo, he podido sacar algunas conclusiones.

En Navarra actualmente se está fomentando las conferencias al más alto nivel para solucionar, de un modo u otro, este problema que nos abarca mundialmente: la crisis tan profunda que padecemos.

Creo que Navarra puede encontar la fórmula de aumentar la competitividad y el auge de la demanda que supondría un empujón financiero a nuestra economía, y por lo tanto, mejor nivel de desarrollo.

Convengo contigo en que la innovación se puede aplicar a cualquier producto, sea sencillo o complejo, y que la regla de I+D se cumpla lo mejor posible.

Saludos,
Alberto Gabari.

Anónimo dijo...

Buenas tardes Begoña,

Lo primero, y sin querer ofenderle, hay que decir que la forma de vestir de W. Van Orman Quine, es un tanto peculiar, por no decir llamativa del todo.

Respecto a que debe aprender España de EEUU… en mi opinión no es solo la innovación, aunque esta claro este es uno, sino el mas importante de todos. Pero por ejemplo creo que la buena administración de los recursos podría hacer que se mejorase esta situación. Si en esa convocatoria la gente estaba tan convencida de que lo que le faltaba a España era innovación, ¿ Por qué nuestro país no se ha puesto entonces manos a la obra?.
En un articulo que he podido leer, he observado que a la innovación la llaman “ gestión de la imaginación”. Pues bien, creo que este nombre le va que ni pintado, ya que ¿ que sería por ejemplo de el desarrollo de EEUU sin imaginación¿? Quiero decir, todos los nuevos productos, tecnologías etc., surgen gracias a las ideas que un empresario allá podido tener para mejor dichos productos o tecnologías. Aunque en sí misma la novedad ya produce una cierta satisfacción, sabemos bien que no se trata de innovar por innovar, sino para mejorar el negocio; innovamos para aproximarnos a la visión o los objetivos estratégicos formulados como proyecto de empresa. Podemos así afirmar pues, que en una empresa en la que haya “gestión de innovación”, también debe haber individuos creadores que sigan algunos requisitos :

Suelen cuestionar el statu quo.
•Investigan nuevas posibilidades.
•Se auto motivan.
•Se preocupan por el futuro.
•Ven posibilidades en lo imposible.
•Asumen riesgos.
•Tienden al movimiento y la interacción.
•No temen parecer tontos o infantiles.
•Ven conexiones ocultas.
•Se concentran en retos y problemas.
•Se muestran perspicaces.
•Resisten la ambigüedad y la paradoja.
•Aprenden continuamente.
•Concilian la intuición y el análisis.
•Se comunican de forma efectiva.
•No se desalientan fácilmente.
•Su individualismo no les impide trabajar en equipo, si se les deja espacio.

Como pudimos ver en el documentar que un día nos pusiste sobre Zara e Inditex, es uno de los mejores ejemplos para señalar el tema de esta entrada. Sin dudarlo esta empresa no se centra siempre en un mismo modelo a seguir de ropa sino que cada semana cambia sus modelos; es decir, innova en su vestuario. De esta forma puede “sorprender” al consumidor con cosas que antes no habían visto en otros mercados. Hablando desde el punto de vista del consumidor, lo nuevo, es lo que realmente hace que te pares en un escaparate, entres a la tienda, compres y por lo tanto, que la empresa gane dinero.
Apuntando otro de los ejemplos que ponías, Nespresso y George Clooney, hoy he visto el nuevo anuncio : a mi sinceramente me llama la atención y me parece muy interesante el producto que vende. Aunque puede que sea solo el capricho de no haber visto nunca nada parecido.

Por último señalar que, ¿ como no va a haber falta de oferta si muchas de las empresas españolas no innovan nada¿? De esa forma es imposible que la cosa salga adelante.
Innovar en la educación, también es un punto importante ya que algunos de los jóvenes de ahora se supone que serán las personas encargadas de la labor que muchas empresas ahora no pueden solucionar : salir adelante, gracias a la imaginación. Pero esa no nuestra labor. Se supone que para eso tenemos un presidente que debería mirar lo que es mejor.

Saludos, Adriana Errea.